Desde el Instituto Interamericano de Paz y Reconciliación – INSPyRE A.C. expresamos nuestra solidaridad cercana y respetuosa con el pueblo mexicano que hoy vive en territorios marcados por la incertidumbre y el temor, con las familias que han debido modificar su cotidianidad por razones de seguridad, con quienes ven afectado su trabajo y su movilidad, con las madres y padres que viven con preocupación constante por sus hijos y con todas las personas que cargan silenciosamente el peso emocional de una realidad que altera la serenidad de la vida diaria, porque cada crisis de violencia tiene rostro humano y cada decisión pública repercute en vidas concretas que merecen ser protegidas y dignificadas.
Nos solidarizamos igualmente con la Iglesia en México, con sus diócesis, parroquias, comunidades religiosas, agentes pastorales y procesos eclesiales que continúan acompañando a quienes sufren y sosteniendo la esperanza en medio de contextos complejos, reconociendo que en numerosos territorios la comunidad de fe se convierte en espacio de contención, orientación ética y reconstrucción del tejido social.
Miramos con preocupación la situación que atraviesan diversos estados del país en el marco de los recientes operativos contra estructuras del crimen organizado y afirmamos que, más allá de los hechos coyunturales, lo que verdaderamente nos interpela es la urgencia de proteger la vida y evitar que la espiral de violencia profundice heridas colectivas, pues la seguridad es un bien necesario pero la paz no puede reducirse únicamente a respuestas operativas, ya que la violencia se entrelaza con desigualdades estructurales, fragmentación social y debilidades institucionales que requieren transformaciones profundas y sostenidas.
Creemos que la paz justa se construye cuando la dignidad humana orienta toda decisión pública, cuando las víctimas ocupan un lugar central en la reflexión social, cuando el diálogo se fortalece incluso en medio de tensiones y cuando el cuidado se convierte en cultura compartida.
Alentamos a las autoridades a actuar con firme compromiso con los derechos humanos, a fortalecer mecanismos de protección para personas defensoras, liderazgos comunitarios y actores de fe, y a impulsar políticas integrales que articulen seguridad con prevención social y reconstrucción del tejido comunitario, invitamos a los liderazgos de fe y a la sociedad civil a seguir siendo presencia de cuidado, a sostener espacios de escucha y a promover pedagogías de cultura de paz que fortalezcan la convivencia y eviten la polarización.
En INSPyRE afirmamos, sin romantizar el dolor ni minimizar la complejidad del momento, que la violencia no tiene la última palabra cuando los pueblos sostienen la dignidad como fundamento irrenunciable y cuando las instituciones asumen su responsabilidad de transformar las condiciones que producen exclusión y muerte, por ello reiteramos nuestra disposición a acompañar procesos que fortalezcan capacidades, promuevan el diálogo y contribuyan a una transformación profunda y sostenida hacia una paz justa construida desde el territorio y el cuidado de la vida.
“La violencia no define el destino de los pueblos cuando la dignidad, el cuidado y la esperanza activa orientan el camino común”.
Febrero 23 de 2026
Instituto Interamericano de Paz y Reconciliación – INSPyRE A.C.






